domingo, 29 de abril de 2012

Porque todo es arte


                ¿Qué es el arte? Posiblemente no haya nada más subjetivo que este concepto. Para el artista profesional no es sino su medio de vida. O más incluso, su vida. ¿Es arte un cuadro? Podemos decir que sí. ¿Entendemos como arte cualquier tipo de cuadro? Aquí ya hay recelos. ¿Es arte la música? También. Pero, ¿también estamos dispuestos a admitir que todos los sonidos son música? De la misma manera que antes, nos cuesta.
                Entonces tenemos dos posturas radicalmente diferentes. Arte es aquello producto de una técnica empleada por la subjetividad para expresar un sentimiento o una idea. Pero, a fin de cuentas… ¿no nos lleva a pensar que arte es todo?
                Para razonarlo, antes respondamos a la pregunta, ¿qué utilidad tiene el arte? ¿Expresión, desahogo, trabajo, pasar el tiempo…? Hay demasiadas posibilidades. Reenfoquemos la pregunta: ¿dónde hay arte? Volvemos pues a la pintura o a la música. También a la arquitectura, al cine, a la poesía o a la narrativa. Y, ¿por qué no los videojuegos? ¿O la gastronomía? Incluso las ciencias, como la física o la química , son arte. Un arte que no todos pueden comprender, pero arte después de todo.
                Soy de los que opinan que el arte está presente en todos los ámbitos de la vida. Una rosa en el campo, un polluelo rompiendo el cascarón… Una madre que lucha por sus hijos, o el esfuerzo de un estudiante para sacar un examen. Una lágrima de desamor, o el dolor de una pérdida. Un grito de júbilo y alegría, la complicidad de dos miradas que se buscan en la oscuridad. Todo eso es arte. Arte triste, alegre, o arte que no alcanzamos-ni, posiblemente, alcanzaremos-a comprender. Pero arte, al fin y al cabo.
                El arte, como hemos aceptado al principio, es subjetivo. Y por tanto no ha de gustar a todo el mundo. Lo hay complejo, lo hay sencillo. Y lo hay simple. Si valoras lo raro, lo particular es el arte más valioso. Si por el contrario, valoras las variaciones en una gama poco amplia, quizá te resulte más fascinante las miles de muestras que puedes encontrar, similares, pero diferentes.
                Todos somos artistas: algunos lo tenemos a flor de piel; otros más escondido en nuestro interior. Algunos ponemos nuestra alma en todo lo que hacemos, y otros lo hacen inconscientemente.
                Simplemente necesitas encontrarte a ti mismx. Qué más da si eres matemáticx, músicx o abogadx. Esa forma especial de hacer las cosas, que te diferencia del resto; la subjetividad con la que puedes interpretar el resultado de un experimento para entenderlo y orientar de otra forma la investigación… Es arte. Porque todo es arte, si sabes pararte a interpretarlo y apreciarlo como tal.

viernes, 27 de abril de 2012

Jóvenes sin futuro


            En planta a las siete y media de la mañana, recluidos hasta las tres de la tarde, y apremiados por una incertidumbre vaga, afísica; irreal. Así es como se sienten muchos jóvenes hoy en día, indeterminados ante un futuro que cada vez se vuelve más dudoso.
            ¿Qué quieres ser de mayor? Solía ser la pregunta clave de las conversaciones con los adolescentes, hace no muchos años. A los clásicos médico, abogado, científico, bombero, policía… de antaño, que ya están prácticamente extintos; hay que sumar ahora el gran protagonista de estos tiempos: ‘no lo sé’.  Muchos podrían afirmar que se trata de una duda natural, ante la aparente infinitud de posibilidades que se abren ante el joven.  Otros, más derrotistas, afirmarían que es la propia juventud la que se corrompe sin freno, producto de unas vidas demasiado fáciles y de una carencia total y absoluta de disciplina.
            Bueno, quizá sea cierto. Los chavales de hoy en día no están bajo el yugo de la figura paterna omnipotente, de la mano dura de una madre poco indulgente, o simplemente amordazados en las cuentas del rosario de un religioso. Pero, ¿es todo culpa suya? No debemos olvidar que estos niños no son sino el fruto de esta generación que tanto echamos en falta; la generación del respeto y la autoridad. Parece que algo no fue demasiado bien por el camino.
            Volviendo al tema que nos atañe-los jóvenes de hoy, no los de un ayer ya lejano-, quizá deberíamos de ver qué estamos haciendo con nuestra juventud, con sus esperanzas y sus sueños. Y quizá deberíamos de preguntarnos que qué va a ser de ellos en un mañana  incierto.
            La subida de las tasas universitarias, la no-universalidad de la Seguridad Social, la dificultad para encontrar empleo, o la criminalización preventiva que sufre todo adolescente hoy en día, hacen que uno (o una) se replantee muchas cosas. Pero, lejos de empezar a despotricar contra las medidas de un gobierno que quizá no sabe, o quizá  no quiere; o más bien que quizá sea un poco de las dos, creo que deberíamos de empezar a plantearnos qué es lo que tendríamos que hacer “los de a pie” para lograr romper con esa miasma de pesadumbre.
            ¿Y qué se puede hacer?  Reconocimiento. Apoyo. Motivación. Hay miles de palabras más que encajan en este artículo, pero esas tres son fundamentales. Apoyo para superar el presente, reconocimiento para apreciar el pasado, y motivación para forjar el futuro. Tal y como dijo un señor llamado Albert Einstein “Toda persona es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, creerá toda su vida que es un estúpido”.
            Quizá nuestros jóvenes puedan encontrar mañana las soluciones a los problemas que se nos antojan hoy irresolubles. Pero ese quizá nunca será nada si nos dedicamos a minar un camino que ya es duro de por sí.

jueves, 26 de abril de 2012

Cosas en la cabeza




            Hace un par de años tuve la típica fiebre bloguera que nos entra a todos los adolescentes. Mucho que decir, mucho que sentir, y pocas formas de expresarlo.
            Cejé el empeño, ya que el blog me ocupaba mucho tiempo, y sentía como que siempre escribía de lo mismo. Me quedé sin cosas que decir.
            Ahora, vuelvo a tener ese zumbido, ese constante e incesante batir de alas que me obligan a retomar la costumbre de publicar. A ver cuánto dura.
            Veamos, lo propio sería presentarme. Soy un muchacho de 18 años, de Córdoba. Soy bastante polifacético; mis gustos van desde hacer senderismo durante horas y horas, hasta la informática y la física cuántica. Soy un enamorado de la música y de la poesía, e intento hacer algo similar al diseño gráfico en mis ratos libres. Soy homosexual, y no me cuesta reconocerlo. No soy de los que van enarbolando la bandera sin ton ni son, pero reclamo respeto, como persona que soy. Y por los tiempos que corren, de atrocidades y prejuicios, considero necesario romper con los moldes, con los tópicos, con los estigmas.
            Me gusta luchar por lo que creo justo. No soy ningún héroe, bien porque mis recursos son limitados, o bien porque, como todo hijo de vecino, hay veces que mis propios problemas superan a los de la causa que defiendo.
            Soy como cualquier otra persona, como tú, como él, como ella. Soy un ciudadano que tiene mucho que decir.


¡Un placer!