domingo, 6 de mayo de 2012

Costumbres


               Hace años, quemábamos a la gente que no compartía nuestra religión. E incluso hoy en día, en algunas culturas, se sigue lapidando a las mujeres que optan por no aceptar y practicar las convenciones de una sociedad, a nuestro juicio de seres que están por encima del bien y del mal, anticuada y retrógrada.
               Afortunadamente, hoy somos tan avanzados que somos capaces de captar la esencia de una costumbre, y declararla vacía, o identificar el origen trascendental de la misma. Somos tan inteligentes que entendemos por qué nuestros antepasados enterraban a los muertos, por qué se celebraba el día en que una persona cumple años, o simplemente por qué se ha de cuidar a aquellos que comparten tu sangre. Sí, todos sabemos por qué se hacían esas cosas, solo tenemos que pensar un poco.
               Entonces, si ese es el caso, ¿por qué hoy nos hemos vuelto más ritualistas que nunca? Y lo que es peor, ¿por qué somos tan absurdamente intransigentes? Analicemos varios escenarios:
               Un grupo de adolescentes va a salir. Es julio, con lo que hace calor y varias chicas optan por ir con falda. ¡Ay de la que olvide hacerse la cera! No solo se lo remarcarán, sino que suscitará la atención -y posiblemente el rechazo- de todos cuantos se encuentren con ella. Incluso ella podría sentirse incomoda consigo misma.
               Cumpleaños, aniversario, día de la madre, del padre, o del canario. Como se te olvide, ya no hacer un regalo, sino simplemente felicitar a esa persona por el hecho de... ¿seguir vivo? ¿Ser madre o padre?               Prepárate para que arda Roma.
               Y mis favoritos. Los eventos globales, en los que toda la 'comunidad' se ve involucrada. Elige por un casual no participar, verás qué bien te van a tratar.
               En definitiva, no somos más avanzados que los señores que obligan a las mujeres a vestirse con el velo o el burka. Casos diferentes, pero mismo problema.
               Si somos capaces de entender que una tradición o costumbre no es más que una forma de alienar a al población obligándola a realizar una acción determinada... ¿por qué las seguimos apoyando? Es entendible que  haya tradiciones positivas, pero la gran mayoría son negativas. Tal y como leía en el blog de una amiga, ¿por qué obligar a la mujer -o al hombre, últimamente- a depilarse, cuando esto es en muchas ocasiones doloroso y perjudicial para la piel? ¿Por qué celebrar fiestas que han perdido su sabor con el paso del tiempo, que la gente realiza año tras año sin saber qué están haciendo?
               En el fondo, no somos más que una sociedad de niños grandes, sin capacidad de acción. La seguridad de la masa es infinita.

2 comentarios:

  1. Que sepas que lo primero que he hecho nada más levantarme es comprobar si habías hecho los dibujos de las demás entradas. Y veo que sí.

    ¡Buen trabajo, me gustan!

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