Entonces
tenemos dos posturas radicalmente diferentes. Arte es aquello producto de una
técnica empleada por la subjetividad para expresar un sentimiento o una idea.
Pero, a fin de cuentas… ¿no nos lleva a pensar que arte es todo?
Para
razonarlo, antes respondamos a la pregunta, ¿qué utilidad tiene el arte?
¿Expresión, desahogo, trabajo, pasar el tiempo…? Hay demasiadas posibilidades.
Reenfoquemos la pregunta: ¿dónde hay arte? Volvemos pues a la pintura o a la
música. También a la arquitectura, al cine, a la poesía o a la narrativa. Y,
¿por qué no los videojuegos? ¿O la gastronomía? Incluso las ciencias, como la
física o la química , son arte. Un arte que no todos pueden comprender, pero
arte después de todo.
Soy de
los que opinan que el arte está presente en todos los ámbitos de la vida. Una rosa
en el campo, un polluelo rompiendo el cascarón… Una madre que lucha por sus
hijos, o el esfuerzo de un estudiante para sacar un examen. Una lágrima de
desamor, o el dolor de una pérdida. Un grito de júbilo y alegría, la
complicidad de dos miradas que se buscan en la oscuridad. Todo eso es arte.
Arte triste, alegre, o arte que no alcanzamos-ni, posiblemente, alcanzaremos-a
comprender. Pero arte, al fin y al cabo.
El
arte, como hemos aceptado al principio, es subjetivo. Y por tanto no ha de
gustar a todo el mundo. Lo hay complejo, lo hay sencillo. Y lo hay simple. Si
valoras lo raro, lo particular es el arte más valioso. Si por el contrario,
valoras las variaciones en una gama poco amplia, quizá te resulte más
fascinante las miles de muestras que puedes encontrar, similares, pero
diferentes.
Todos
somos artistas: algunos lo tenemos a flor de piel; otros más escondido en
nuestro interior. Algunos ponemos nuestra alma en todo lo que hacemos, y otros
lo hacen inconscientemente.
Simplemente
necesitas encontrarte a ti mismx. Qué más da si eres matemáticx, músicx o
abogadx. Esa forma especial de hacer las cosas, que te diferencia del resto; la
subjetividad con la que puedes interpretar el resultado de un experimento para
entenderlo y orientar de otra forma la investigación… Es arte. Porque todo es
arte, si sabes pararte a interpretarlo y apreciarlo como tal.

Muy cierto todo, esto me ha recordado al típico dilema de comprar el arte clásico con el "modernista". En plan comparar Velázquez con Miró. No sé, bueno, seguro que me entiendes. ¡Un gran saludo!
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