miércoles, 27 de junio de 2012

Almas trágicas

Bueno, tras este hiatus no programado de más de dos semanas, volvemos con las pilas relativamente cargadas. En los próximos días intentaré subir los dibujos que faltan ;)
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Dramas familiares, injusticias sociales, infancias destrozadas... No es difícil vivir una situación límite hoy en día, desesperándose a cada instante. Son tiempos de cambio y de crisis, y todo lo refleja sin miramientos.
Pero con esto, también surge la moda de la tragedia. Almas trágicas que opinan que su vida no vale nada, que magnifican un problema de solución fácil y tratan de echar su vida por la borda para interpretar un papel muy de moda.
Estoy hablando de los famosos niños de 14 y 15 años (o incluso de 13 y 12) que adoptan como forma de ocio el consumo de alcohol a cada instante que los padres miran a otra parte. Esos niños que dicen tener una vida "que no les dice nada", una vida "difícil". Y cuando les reprochas lo que es una dificultad de verdad, te escupen, patalean y te dicen que "no les comprendes". Claro, qué vas a entender tú. ¡Son problemas muy complejos! Tan complejos que hay que expresarlos en forma binómica (perdón por el chiste matemático a estas horas de la mañana ;) ).
El pasarlo mal está de moda. Hemos olvidado qué es el valor, y dónde se encuentra. Vivimos en una decepción constante en la que si algo no sale como planeamos, no tiene valor; en la que cuando el muñeco se rompe, lo tiramos sin más. Es fruto por supuesto de la educación que recibimos desde muy pequeños, el adoctrinamiento de un sistema represivo y manipulador.
¿Qué podemos hacer? Afortunadamente no hay que ser tan melodramático como el colectivo objetivo de este artículo, ya que a fin de cuentas aún hay jóvenes "normales".
Los tiempos cambian, y todo con ellos. La forma de pensar de los adultos, y la de actuar de los niños y niñas. Las diferencias entre edades se han diluido, y nos escandalizamos. Es normal, claro. Sobre todo porque son los primeros coletazos de esta época, de este nuevo modus operandi. Cuando, pasado el tiempo, estos niños trágicos maduren y se den cuenta de lo que han hecho, comenzará la segunda fase del cambio. No todo tiene por qué ser malo, si se fomenta la responsabilidad inherente a la edad que se pretende tener.
Hay algo que es innegable, y es que la madurez media ha ido aumentando con los años. Ahora tenemos una pequeña etapa de recesión, pero insisto en que es un simple periodo de cambio al que todavía hemos de adaptarnos.
Crecer rápido no está tan mal, cuando se hace con conocimiento de causa y siendo coherentes con lo que hacemos.

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