Este mantiene los cursos (6 años de primaria, 4 de secundaria y 2 de post-obligatoria) de la LOE, pero incorpora un viejo conocido, las reválidas. Se incrementan además las horas de las materias llamadas instrumentales -matemáticas, lengua e idiomas-, y se especifican los contenidos de cada curso, redefiniendo el concepto de itinerario al que todavía no habíamos terminado de acostumbrarnos.
De esta forma, el alumno tendrá que superar un examen de mínimos tras pasar los primeros seis años de educación primaria, en el que demostrará sus habilidades básicas. Después, deberá de elegir en 3º de ESO qué opción de 4º quiere hacer: la enfocada al ingreso en Bachillerato al año siguiente o la enfocada a la Formación Profesional. En cualquier caso, al finalizar el año deberán de aprobar otro examen (la segunda "reválida"), y tras acabar los dos años de Bachillerato o FP, una tercera.
Por otra parte, se elimina el examen de Selectividad, dejando en manos de las diferentes facultades la organización de las pruebas pertinentes para el acceso a la Universidad.
En un principio podemos ver que se trata de un sistema interesante, novedoso. No es para nada original, porque es en esencia un producto del corte y confección de otros sistemas europeos. Podría ser la solución a la desdicha de la educación en España, o su condena al fracaso más estrepitoso. De eso depende la recepción por parte de los alumnos y profesores.
Sin embargo, no todo es oro y trigo. La reforma educativa también incluye una serie de modificaciones a las asignaturas de los cursos, entre ellas, cómo no, a Educación para la Ciudadanía, también conocida en ambientes gavioteros como "La Bestia". Tras pasar por
Si antes nos quejábamos del adoctrinamiento que imponía Zapatero a nuestros pobres hijos indefensos, ahora nos encontramos con una asignatura que elimina todo contenido sobre educación en valores, sexualidad, diversidad familiar, y otros tantos temas demasiado "progres" para las tiernas orejitas de nuestros infantes. Como diría un americano de escasa consideración : "Bullshit".
No solo a la Educación para la Ciudadanía le han metido el tijeretazo; también nos encontramos a la ya añeja filosofía de bachillerato cosida a picotazos. De "Filosofía y Ciudadanía" pasamos ahora a "Filosofía". Estos señores del PP no saben hacer otra cosa que cambiar nombres, cosa que les deja de puntillosos. Claro, algo sin importancia... Pero lo cierto es que, como decía Ruíz Zafón en La Sombra del Viento, los nombres tienen poder. Ya veremos por dónde nos salen cuando presenten la ley debidamente redactada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario