domingo, 10 de junio de 2012

En el país de los ciegos...


Ya es oficial. Escribía el otro día acerca de la posibilidad de un rescate que, saliendo todo lo bien que pudiese salir, nos terminaría dando pan para hoy y hambre para mañana. Pues aquí lo tenemos: préstamo, ayuda, parche económico... Sea cual sea el nombre que nuestros políticos quieran ponerle, no deja de ser una intervención con todas las de la ley. Y aquí estamos nosotros, preocupándonos por el fútbol como si nos fuera la vida en ello. Para eso sí nos motivamos, ¿eh?
Ahora, permitidme preguntar a todos los que prefieren que España gane cualquier torneo, campeonato, copa, etc.  antes de encontrar trabajo o mejorar la situación socioeconómica del el país: ¿qué demonios tenéis en las venas? Hace falta una sangre muy fría, o ser rematadamente estúpido para preferir el éxito en algo que ni te va ni te viene (y lo siento por todos los forofos deportivos: cuando 'vuestro' equipo gana, vosotros no ganáis ni peso).
Y ahora la pregunta es, ¿necesitamos ese rescate económico? No. España es un país solvente, y podría salir de esta crisis si se encauzara por los caminos adecuados. De hecho, hay otro rescate que necesitamos muchísimo más, como mencionaban en Xarxatic : un rescate educativo.
Un país donde la gente prefiere perder el día escudriñando la parodia de vida que llevan otras personas de su misma o más baja calaña; donde la ciencia, la educación y el progreso son tomados a risa y es motivo de desprecio; donde el éxito es sinónimo de fraude... Esto es España. Y nosotros no somos menos culpables. Ya lo decía la canción, ¿no? Yo soy español, español español...
Sinceramente, espero que todo esto explote, y pronto. Necesito ciegamente ver una respuesta en las masas, quejas fuera de Twitter o blogs. Necesito ver un mar de pancartas en la calle, y huelgas generales que obliguen al ejecutivo actual a empezar a hacer las cosas bien y escuchar al pueblo para el que gobiernan, o en su defecto marcharse y no volver. No somos nada más que una broma pesada, tanto de país como de ciudadanos.
Por supuesto hay quienes se libran, personas que realmente merecen la pena y tienen la cabeza en su sitio. Personas capaces de luchar y levantar todo esto. ¿Qué ocurre? Que no hay nada que levantar. O bien es el mismo país el que te absorbe y evita que luches por él; o bien no tienes motivos para mover un dedo.
En definitiva: pan y circo. Aunque el pan empieza a escasear.

No hay comentarios:

Publicar un comentario