martes, 17 de julio de 2012

Vacaciones

Aunque las empecé hace ya un par de semanas, no queda de más decirlo por aquí. Voy a tomarme unas minivacaciones del blog, para retomarlo cuando vuelva de Bélgica el día 8.

Prometo minireportaje del turisteo que haga y fotos ;)

lunes, 2 de julio de 2012

Campeones, campeones...

               Sí, campeones. ¿Campeones de qué? ¿De la miseria? ¿Del paro? ¿De la ridiculez y escándalo políticos? En eso desde luego, somos campeones indiscutibles.
               En el congreso están presentando leyes muy importantes en materia de educación e impuestos. Valencia, ardiendo; y una central nuclear amenazada por las llamas. Personas, gente como tú o como yo, quedándose sin casa (porque ya el trabajo está más que asumido que es un privilegio). Y el presidente, de copas, celebrando la victoria de un equipo que no tributa en el país cuya bandera dice defender en el terreno de juego.
               Por no mencionar que a todos nos cuesta salir a la calle para luchar por un futuro digno... O por un futuro a secas, en el mejor de los casos; pero a nadie le importa salir a gritar y pitar a la calle: "Yo soy español, español, español...". Desde luego que sí. Tan español que ni te paras a pensar las aberraciones que está cometiendo el Gobierno, o los desastres que estamos viviendo.
                No es por sonar alarmista, ni trágico. Pero es una auténtica vergüenza que nos permitamos esos lujos. No me malinterpretéis: está bien distraerse. No solo de pan vive el ser humano, como quien dice; pero una cosa es distraerse... Y otra cosa es semejante negligencia del deber fundamental del pueblo, controlar a su Gobierno. Ya que hemos decidido jugar al juego de la democracia, bien estaría al menos cumplir las reglas que se nos permiten, y aprovechar las cartas que tenemos, porque cuando queramos acordar no vamos a tener ni mangas donde guardar un naipe maltrecho.
               ¿Sabéis quiénes no van a llevarse ni un aplauso? Los que protestan. Los que han logrado que la reforma educativa sea menos letal de lo que estaba planeada en un principio, los que evitaron que los recortes en las becas fuesen mayores de lo que son. También los que hacen que la gente no pierda su casa, los que paran esos desahucios muy relativamente legales, promovidos por los bancos y sus contratos leoninos. Por supuesto, los bomberos y los voluntarios que se desviven por apagar las llamas que devoran Valencia poco a poco.
               Esos no son dignos del orgullo y de los aplausos de todo el país, ¿no? Tampoco lo son los que terminan con la cara partida, impasibles, pacíficos, al final de una jornada de manifestaciones y movilizaciones. Esos a los que quizá dentro de unos años les debas tener una cama, o una comida caliente en la mesa. Pero, ¿sabes por qué? ¿Sabes por qué se lo vas a deber? Porque precisamente no se lo vas a a agradecer. Porque no hay premio suficiente para la labor que desarrollan, premio que en ningún caso buscan. Porque es su vocación y están determinados a hacerlo. Esos son los verdaderos campeones.

sábado, 30 de junio de 2012

El Sistema Educativo (2ª parte)

               Hoy he visto en la prensa un pequeño resumen sobre los pormenores del nuevo sistema educativo diseñado por el ministerio de educación.
               Este mantiene los cursos (6 años de primaria, 4 de secundaria y 2 de post-obligatoria) de la LOE, pero incorpora un viejo conocido, las reválidas. Se incrementan además las horas de las materias llamadas instrumentales -matemáticas, lengua e idiomas-, y se especifican los contenidos de cada curso, redefiniendo el concepto de itinerario al que todavía no habíamos terminado de acostumbrarnos.
               De esta forma, el alumno tendrá que superar un examen de mínimos tras pasar los primeros seis años de educación primaria, en el que demostrará sus habilidades básicas. Después, deberá de elegir en 3º de ESO qué opción de 4º quiere hacer:  la enfocada al ingreso en Bachillerato al año siguiente o la enfocada a la Formación Profesional. En cualquier caso, al finalizar el año deberán de aprobar otro examen (la segunda "reválida"), y tras acabar los dos años de Bachillerato o FP, una tercera.
               Por otra parte, se elimina el examen de Selectividad, dejando en manos de las diferentes facultades la organización de las pruebas pertinentes para el acceso a la Universidad.
               En un principio podemos ver que se trata de un sistema interesante, novedoso. No es para nada original, porque es en esencia un producto del corte y confección de otros sistemas europeos. Podría ser la solución a la desdicha de la educación en España, o su condena al fracaso más estrepitoso. De eso depende la recepción por parte de los alumnos y profesores.
               Sin embargo, no todo es oro y trigo. La reforma educativa también incluye una serie de modificaciones a las asignaturas de los cursos, entre ellas, cómo no, a Educación para la Ciudadanía, también conocida en ambientes gavioteros como "La Bestia". Tras pasar por el tribunal de la Inquisición un comité formado por miembros de la Iglesia católica, entre otros, obtenemos un producto sintético, aparentemente aséptico, conocido como Educación Cívica y Constitucional.
               Si antes nos quejábamos del adoctrinamiento que imponía Zapatero a nuestros pobres hijos indefensos, ahora nos encontramos con una asignatura que elimina todo contenido sobre educación en valores, sexualidad, diversidad familiar, y otros tantos temas demasiado "progres" para las tiernas orejitas de nuestros infantes. Como diría un americano de escasa consideración : "Bullshit". 
               No solo a la Educación para la Ciudadanía le han metido el tijeretazo; también nos encontramos a la ya añeja filosofía de bachillerato cosida a picotazos. De "Filosofía y Ciudadanía" pasamos ahora a "Filosofía". Estos señores del PP no saben hacer otra cosa que cambiar nombres, cosa que les deja de puntillosos. Claro, algo sin importancia... Pero lo cierto es que, como decía Ruíz Zafón en La Sombra del Viento, los nombres tienen poder. Ya veremos por dónde nos salen cuando presenten la ley debidamente redactada.

jueves, 28 de junio de 2012

El sistema educativo

               Todos los que me conocen habrán esperado esta entrada con cierta ansia. Creo que la he tocado de refilón en otros artículos, pero hoy toca su debut en toda regla. Vamos a hablar de nuestro espléndido sistema educativo.
               Primero realicemos un breve análisis, lo más objetivo posible, sobre el sistema educativo español. Consta de dos etapas, llamémoslas "obligatorias" (educación primaria (la antigua EGB) y educación secundaria (ESO)), y una "post-obligatoria" (un precioso eufemismo), el bachiller. Durante la primera etapa, se introduce el uso de los recursos básicos del estudiante, las capacidades y aptitudes esenciales para desarrollar un trabajo más complejo en la siguiente etapa. Estas son el desarrollo de la capacidad de escritura, lectura y comprensión; operadores matemáticos básicos; así como unos cimientos para la educación histórica y científica.
               En el siguiente nivel, hacemos cierto énfasis en el desarrollo cognitivo y en la capacidad de expresión: algunos incluso se atreven a decir que es el único objetivo de la etapa.
Finalmente, en bachiller preparamos a los alumnos para hacer una prueba que determinará su futuro durante los próximos 4 años.
               Bueno, no ha sido todo lo objetiva que debiera, pero como todos los que estén en este mundillo saben, esto es harto complicado. ¿Por qué? Bueno, antes de nada (y ya empezamos con las subjetividades, mire usted qué bien), este sistema es una grandísima farsa. Tampoco es nada que los lectores de este blog desconozcan -espero-.
               La educación española está -muy- a la cola, en comparación con el resto de países de la Unión Europea o del mundo. ¿Por qué? Bueno, es evidente que la sociedad tiene un papel fundamental en este teatrillo satírico que nos hemos montado a bases de reales decretos y leyes orgánicas, pero la pasividad de unos padres que no esperan que sus hijos puedan descubrir la cura contra el cáncer y una caja tonta que no deja de favorecer a la Belén Esteban o al chulo playa granhermanesco de turno, no colaboran demasiado.
               España es el hazmerreír en educación porque el propio sistema es absurdo. Vayamos paso a paso.
               Matemáticas. ¿Qué aptitudes puede desarrollar un alumno en nuestro estupendísimo sistema? Pues tenemos que hasta que no llega a segundo de bachillerato no aprende las matemáticas que podríamos llamar "relevantes" para cursar estudios superiores. Por no mencionar que la parte de estadística, tan sonada en toda carrera que se precie, brilla por su ausencia constante. Este gran retraso supone a su vez el detrimento de la calidad de las enseñanzas de otras asignaturas, que requieren de una base matemática que, como hemos expuesto, no existe.
               Física, química, tecnología y electrotecnia. Todas estas asignaturas están enfocadas al estudio de la realidad, de la materia y de sus propiedades, así como a un posible uso provechoso de la misma para el ser humano. Verdaderamente fantástico, ¿verdad? Una auténtica pena que el estudiante de bachillerato medio no tenga ni la mitad del nivel de estas ciencias que el estudiante medio europeo. Volvemos a la carencia de bases: el no tener conocimiento suficiente sobre determinadas herramientas matemáticas se traduce en un avance errático, mal orientado, y desde luego conflictivo y difícil tanto para el alumno como para el docente.
               Lengua y literatura, historia, filosofía. Sin duda asignaturas fundamentales: es esencial saber expresarse, saber de dónde vienes y saber por qué estás ahí. Pero seamos claros. La menor de las preocupaciones del estudiante de 2º de bachillerato -salvando, por supuesto, que esté en humanidades o letras- es la historia de su país o la "ciencia" que trasciende a un texto; por no mencionar la historia de la literatura. Esto está realmente bien, no me malinterpreten. Pero considero que su estudio debería de fijarse en cursos inferiores, en los que el alumno no se está preparando "en cuerpo y alma" para entrar a una carrera en la que después, y disculpen, de nuevo, la expresión, les van a dar por todas partes.
               ¿Inglés, francés, y el resto de lenguas? Brillan por su ausencia. Mi generación ha dado 12 años de un idioma -inglés- y posiblemente hasta 6 de otro -francés- para ser completamente incapaz de expresarse correctamente en uno o en otro. El estudio de una lengua extranjera es, completamente, la asignatura pendiente de los españoles. 'Si ya tenemos nosotros el español, que lo aprendan los demás', dicen muchos en un completo alarde de zafiedad e incultura. Claro que sí. Pues habrá que tener cuidado, a ver si no vamos a tener que aprender nosotros alemán, porque por el camino que llevamos...
               Y bueno, qué decir de mi querida educación física. Una asignatura relegada a, ya no segundo plano, sino tercer plano, junto con música y artes. ¿Por qué? Es precisamente el arte lo que nos hace humanos, una de las fundamentales diferencias entre los animales y nosotros (según dicen los entendidos). Pero vayamos por partes: la educación física en su día era una asignatura muy interesante, emparentada con biología. Era en gran medida biología humana, algo realmente importante... ¿qué puede ser más importante que conocerse a uno mismo? Como decía, ha quedado relegada a ser un segundo recreo, o una asignatura fastidiosa en la que se obliga a los alumnos a hacer ejercicio. Lo cual no está mal, pero hasta determinados niveles... Llega un momento en la vida de toda persona en la que se tiene la suficiente madurez como para decidir sobre ello o no, aceptando todas las consecuencias que conlleva.
               En resumidas cuentas: no solo tenemos un sistema mal enfocado (demasiado generalista en todos sus niveles, sin ningún logro académico relevante, ya que el nivel de exigencias es sumamente bajo), sino que además el planteamiento de las asignaturas generales, por curso y por nivel no tiene ningún sentido.
               Y ahora os preguntaréis, ¿por qué esta crítica al sistema, tan de repente? Nunca es tarde para criticar al sistema, ¿eh? Pero bueno, la principal razón se debe a la cercanía de las pruebas de selectividad. Se trata de unas pruebas que en absoluto reflejan el nivel real de conocimiento de los alumnos, no son para nada imparciales. Condensamos 6 -o más- exámenes en 3 o 4 días, en los que los alumnos se enfrentan a un proceso que desconocen completamente, que les pone nerviosos y les hace perder toda fe en si mismos. Y por si eso no fuese suficiente, tienes el detalle de los correctores. Hombres y mujeres perfectamente capacitados, no lo pongo en duda. Lo que sí pongo en duda, y metería la mano en el fuego (qué digo la mano, me zambulliría en una piscina de lava ardiente), es su parcialidad. Donde mejor puede observarse es en los exámenes de opinión, tales como historia, filosofía o lengua. Pero en cierto modo es extensible a todas las pruebas.
               Somos especialistas en copiar a otros países, tenemos la iniciativa de un ladrillo de arcilla. Los estadounidenses ponen la ESO. Nosotros la copiamos. ¡Incluso cuando sabemos que tienen planeado reformarla y eliminarla por los resultados tan negativos que ofrece! Increíble.
               ¿Por qué no copiamos de una vez a los que saben hacer las cosas? Bélgica, Reino Unido, Finlandia, Noruega... Son países que nos dan -y nos darán, seamos claros, no cambiaremos nunca- mil vueltas en muchos aspectos, entre ellos, educación.
               Nos relegamos a la aceptación de mínimos, al aprobado raspado. Somos mediocres y no hacemos nada por remediarlo. Criminalizamos el éxito y negamos la excelencia, ya que son síntomas de disparidad. Nos interesa la homogeneidad en la población, pero siempre y cuando esta sea la homogeneidad del rebaño de ovejas y borregos. No queremos que nadie sobresalga porque puede ser un líder potencial, un líder que guíe a la gente a la cultura y al conocimiento.
               Por supuesto que no queremos líderes. Ya tenemos uno, y se llama capitalismo. Dinero. Alta política, tan alta que el oxígeno no llega, y terminan haciendo las barbaridades que nos ofrecen cada día en el telediario. Todo edulcorado con mucho deporte y religión; pero a nosotros nos da igual.
               Como ya dije con anterioridad, esto no es más que pan y circo para el pueblo, pero el pan ya viene escaseando.

miércoles, 27 de junio de 2012

Almas trágicas

Bueno, tras este hiatus no programado de más de dos semanas, volvemos con las pilas relativamente cargadas. En los próximos días intentaré subir los dibujos que faltan ;)
***

Dramas familiares, injusticias sociales, infancias destrozadas... No es difícil vivir una situación límite hoy en día, desesperándose a cada instante. Son tiempos de cambio y de crisis, y todo lo refleja sin miramientos.
Pero con esto, también surge la moda de la tragedia. Almas trágicas que opinan que su vida no vale nada, que magnifican un problema de solución fácil y tratan de echar su vida por la borda para interpretar un papel muy de moda.
Estoy hablando de los famosos niños de 14 y 15 años (o incluso de 13 y 12) que adoptan como forma de ocio el consumo de alcohol a cada instante que los padres miran a otra parte. Esos niños que dicen tener una vida "que no les dice nada", una vida "difícil". Y cuando les reprochas lo que es una dificultad de verdad, te escupen, patalean y te dicen que "no les comprendes". Claro, qué vas a entender tú. ¡Son problemas muy complejos! Tan complejos que hay que expresarlos en forma binómica (perdón por el chiste matemático a estas horas de la mañana ;) ).
El pasarlo mal está de moda. Hemos olvidado qué es el valor, y dónde se encuentra. Vivimos en una decepción constante en la que si algo no sale como planeamos, no tiene valor; en la que cuando el muñeco se rompe, lo tiramos sin más. Es fruto por supuesto de la educación que recibimos desde muy pequeños, el adoctrinamiento de un sistema represivo y manipulador.
¿Qué podemos hacer? Afortunadamente no hay que ser tan melodramático como el colectivo objetivo de este artículo, ya que a fin de cuentas aún hay jóvenes "normales".
Los tiempos cambian, y todo con ellos. La forma de pensar de los adultos, y la de actuar de los niños y niñas. Las diferencias entre edades se han diluido, y nos escandalizamos. Es normal, claro. Sobre todo porque son los primeros coletazos de esta época, de este nuevo modus operandi. Cuando, pasado el tiempo, estos niños trágicos maduren y se den cuenta de lo que han hecho, comenzará la segunda fase del cambio. No todo tiene por qué ser malo, si se fomenta la responsabilidad inherente a la edad que se pretende tener.
Hay algo que es innegable, y es que la madurez media ha ido aumentando con los años. Ahora tenemos una pequeña etapa de recesión, pero insisto en que es un simple periodo de cambio al que todavía hemos de adaptarnos.
Crecer rápido no está tan mal, cuando se hace con conocimiento de causa y siendo coherentes con lo que hacemos.

domingo, 10 de junio de 2012

En el país de los ciegos...


Ya es oficial. Escribía el otro día acerca de la posibilidad de un rescate que, saliendo todo lo bien que pudiese salir, nos terminaría dando pan para hoy y hambre para mañana. Pues aquí lo tenemos: préstamo, ayuda, parche económico... Sea cual sea el nombre que nuestros políticos quieran ponerle, no deja de ser una intervención con todas las de la ley. Y aquí estamos nosotros, preocupándonos por el fútbol como si nos fuera la vida en ello. Para eso sí nos motivamos, ¿eh?
Ahora, permitidme preguntar a todos los que prefieren que España gane cualquier torneo, campeonato, copa, etc.  antes de encontrar trabajo o mejorar la situación socioeconómica del el país: ¿qué demonios tenéis en las venas? Hace falta una sangre muy fría, o ser rematadamente estúpido para preferir el éxito en algo que ni te va ni te viene (y lo siento por todos los forofos deportivos: cuando 'vuestro' equipo gana, vosotros no ganáis ni peso).
Y ahora la pregunta es, ¿necesitamos ese rescate económico? No. España es un país solvente, y podría salir de esta crisis si se encauzara por los caminos adecuados. De hecho, hay otro rescate que necesitamos muchísimo más, como mencionaban en Xarxatic : un rescate educativo.
Un país donde la gente prefiere perder el día escudriñando la parodia de vida que llevan otras personas de su misma o más baja calaña; donde la ciencia, la educación y el progreso son tomados a risa y es motivo de desprecio; donde el éxito es sinónimo de fraude... Esto es España. Y nosotros no somos menos culpables. Ya lo decía la canción, ¿no? Yo soy español, español español...
Sinceramente, espero que todo esto explote, y pronto. Necesito ciegamente ver una respuesta en las masas, quejas fuera de Twitter o blogs. Necesito ver un mar de pancartas en la calle, y huelgas generales que obliguen al ejecutivo actual a empezar a hacer las cosas bien y escuchar al pueblo para el que gobiernan, o en su defecto marcharse y no volver. No somos nada más que una broma pesada, tanto de país como de ciudadanos.
Por supuesto hay quienes se libran, personas que realmente merecen la pena y tienen la cabeza en su sitio. Personas capaces de luchar y levantar todo esto. ¿Qué ocurre? Que no hay nada que levantar. O bien es el mismo país el que te absorbe y evita que luches por él; o bien no tienes motivos para mover un dedo.
En definitiva: pan y circo. Aunque el pan empieza a escasear.

sábado, 9 de junio de 2012

Intervén como puedas


               Hace tiempo escuchaba una pequeña historia, que en el momento me pareció curiosa e incluso divertida. Trataba de un rico turista que llegaba a un pueblo, y se dirigía al hotel del mismo. En él, le pedía al recepcionista las llaves de sus habitaciones a cambio de un billete de cien euros, pidiendo revisar las habitaciones personalmente a fin de escoger la que más le gustase. Ni corto ni perezoso, el recepcionista le dio las llaves de buena gana, y poco tardó en abandonar su puesto, una vez el turista se hubo marchado. Fue a pagar los solomillos que, fiados, se llevó la semana anterior. El carnicero se apresuró en coger el coche y marchar hacia la granja de las afueras del pueblo, para pagar el dinero de las piezas de cerdo que compró con anterioridad. El granjero pudo así entonces pagar sus deudas con el bar, para que el camarero pudiese pagar los cien euros de una habitación de hotel que había alquilado para sus padres, que vinieron de visita.
               Cuando el camarero se marcha, el turista decide que ninguna de las habitaciones es de su gusto, coge los cien euros del recepcionista y se marcha.
               Nadie ha ganado nada. Nadie ha perdido nada. Y sin embargo, todos han saldado sus deudas.
               España está a un paso de ser intervenida por la Unión Europea, por sus deudas. Esto significaría muy posiblemente que el Gobierno perdería parte de su autonomía, y que para lograr la consecución de los objetivos económicos marcados por la Comisión encargada de llevar el caso, tendríamos que apretarnos el cinturón. Un cinturón que empieza a quedarse sin agujeros, ya que gracias a los bancos empezábamos a gozar de una cintura de avispa digna de una modelo famélica. 
               Y es que, podemos decir que hay dos formas de atajar esta crisis que tanto nos quita el sueño. Por una parte tenemos el modelo más conservador, que aboga por una solución casi espontánea. El sistema ha de "reabsorber" el mal que ha creado, ya que las crisis forman parte del Capitalismo. Algo que resulta lógico, de no ser porque el sistema capitalista se basa en el consumo, algo que resulta bastante difícil cuando no tienes dinero para consumir (¡Ay, los bancos y su manía por tomar prestado por más tiempo del debido!).
               La otra solución es más progresista. Es una solución que ya algunos empiezan a vislumbrar (Finlandia  la tiene como una vieja conocida, y Reino Unido está empezando. Qué decir de EEUU, donde es el pan nuestro de cada día y uno de los motores fundamentales del país...): la inversión en educación, en ciencia y en definitiva en el progreso. Y por supuesto, aprender de los errores para que no vuelvan a repetirse.
                Y digo aprender de los errores, porque España es (o era, hasta hace semanas) un país solvente, pese a tener una deuda y una prima de riesgo bastante más altas de lo que resultaría recomendable. Pero la triste gestión que ha llevado el Gobierno de Rajoy sobre el indigesto caso de Bankia nos ha arrastrado a la ruina.
               Vuelvo a recaer en la idea que trato de transmitir en todos (o casi todos) los artículos de este blog. Nos están quitando todo cuánto teníamos, todo lo que nos ha costado años conseguir. Y lo peor no es eso, sino que no nos estamos quejando. A González le costó la Huelga General más grande de la historia de España el no invertir en sociedad e incrementar el nivel de vida (como correspondía a un Estado emergente como era el nuestro, llegando a equipararnos en poco tiempo a muchos otros países de Europa). ¿Dónde está ese valor y esa fuerza de nuestros abuelos? Ellos tenían menos que nosotros. Es cierto que tenemos responsabilidades, y miedo; muchísimo miedo. Ellos también lo tenían, pero desde luego no era nada comparado al miedo de vivir siempre con la cabeza agachada y no mejorar nunca. ¿No vas a la huelga por miedo a perder tu trabajo? Pues buena suerte conservándolo de todas maneras... Si es que lo que te va a quedar va a poder seguir llamándose trabajo.
               Por último, voy a dedicar unas palabras a aquellos cenizos, incapaces de ver más allá de la decadencia que azota Occidente, nihilistas por naturaleza y amantes de esa agridulce autocompasión del "son todos iguales y no hay nada que hacer, votes lo que votes vas a tener al mismo perro con distinto collar". Es cierto que el juego de poder político en España y Europa (o, por qué no, del mundo) es una vil calumnia y un chiste fácil y de pésimo gusto. No nos vamos a asustar por ver que el poder lo ejerce el poderoso caballero, el señor Don Dinero. Pero ¿sabéis? El sistema no es nada. ¿Un libro? ¿Un documento PDF alojado en los servidores del Gobierno? Sí, tenemos nuestras leyes, a las que nos agarramos como un clavo ardiendo cuando no sabemos cómo funciona algo. Pero, ¿qué son las leyes? Absolutamente nada. Son un acuerdo al que se llega para "vivir mejor". Bueno, pues no sé si ustedes, pero yo no estoy viviendo mejor que hace cinco años, por ejemplo. ¿Por qué mantener entonces un sistema tan absurdamente ineficaz? Pueden tratar de justificarlo con mil excusas; desde que es la opción menos mala hasta que se nos impone "desde arriba". Nosotros somos quienes tenemos que desarrollarlo. Nosotros hemos colocado a "los de arriba" allá donde están, y no tenemos que tener miedo a quitarlos. 
               Ahora es cuando se me puede confundir fácilmente con un anarquista. Bien. No voy a decir que no me agraden los ideales anarquistas (¿a quién no?), pero soy eminentemente realista en ese aspecto. El ser humano necesita unas leyes, unas directrices que seguir, para que su mundo funcione (he aquí el talón de Aquiles de nuestro Homo occidentalis). Pero unas leyes que, valga la redundancia, funcionen. Porque estas que tenemos ahora, desde luego, no lo hacen. 
               Y ojalá funcionasen, al menos. En este Estado de Pseudoestar, porque ni siquiera podemos asegurar que estemos en este Estado, formando parte de él, las leyes que se te aplican son inversamente proporcionales a la cantidad de dinero de tu cuenta corriente (en Suiza, por supuesto), o a los chanchullos de los que puedas tirar para sacarle los colores al ministro de turno. Es el tiempo que nos ha tocado vivir, y sí que podemos hacer algo al respecto. Pero estas palabras se las lleva el viento, y lo que cambia países son los actos.