domingo, 3 de junio de 2012

Aspiraciones


               Es increíble el número de gente descontenta con su vida hoy en día. No solo los que desdeñan su físico, o las condiciones en las que viven (familia, trabajo, amigos... todos los problemas que estos presentan, desde su número, sus características o su ausencia), sino con su propia vida. No haber aprovechado oportunidades en el pasado, o la sospecha de que se darán ciertas desavenencias en el futuro.
               ¿Por qué? Siempre nos lamentamos de un ayer que nos afectará al mañana, siempre sacrificando el hoy. Nos hemos volatizado del presente para ir a parar a un plano incierto, deslocalizado, afísico e irreal. No somos nada. Ya no somos nada.
               Podríamos decir jovialmente que quien mantiene un ojo en el presente y otro en el futuro terminará bizco, y pese a todas las sonrisas que pueda despertar, la frase sigue siendo igual de válida. Y es triste lo impertérritos que nos mostramos al abandonar nuestro hábitat natural, nuestro fiel y amado ahora. ¿Dónde está ese carpe diem, ese vive el momento hasta que el cielo se te caiga encima? Somos agendas sin hojas, relojes sin manecillas. Somos el advenimiento de un instante pasado.
               Y sobre todo, tendemos siempre a olvidar quiénes somos y por qué nosotros... bueno, somos nosotros. Ana es Ana porque ella misma es Ana. Nació Ana, se crió como Ana y morirá Ana. Pero Ana piensa que no es Ana la que rige su vida, sino su jefe, el Gobierno o la factura del gas. Pedro es tres cuartos de lo mismo (¡pero nacido, criado y -en un futuro... irónico- muerto Pedro, por supuesto!). Y así con todos. No solo nos hemos deslocalizado, sino que además nos hemos olvidado de quienes somos.
               Tú eres el dueño de tu vida, y de tus decisiones. Es tuya la culpa de estar donde estás, o el mérito. Y desde luego, de ti depende que consigas ese ascenso, que logres conquistar a ese chico que te quita el sueño o que la salida a bolsa de la empresa sea un éxito.  Es importante que lo tengas en mente, y que no lo olvides... Los límites te los marcas tú y solamente tú. Pero antes hay que volver al tiempo que corresponde.




1 comentario:

  1. Saludos Enrique, me recordó tu texto a una de esas canciones que muchos hemos escuchado cientos de veces
    http://www.youtube.com/watch?v=7_G5SICGq24

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