Aunque las empecé hace ya un par de semanas, no queda de más decirlo por aquí. Voy a tomarme unas minivacaciones del blog, para retomarlo cuando vuelva de Bélgica el día 8.
Prometo minireportaje del turisteo que haga y fotos ;)
martes, 17 de julio de 2012
lunes, 2 de julio de 2012
Campeones, campeones...
Sí, campeones. ¿Campeones de qué? ¿De la miseria? ¿Del paro? ¿De la ridiculez y escándalo políticos? En eso desde luego, somos campeones indiscutibles.
En el congreso están presentando leyes muy importantes en materia de educación e impuestos. Valencia, ardiendo; y una central nuclear amenazada por las llamas. Personas, gente como tú o como yo, quedándose sin casa (porque ya el trabajo está más que asumido que es un privilegio). Y el presidente, de copas, celebrando la victoria de un equipo que no tributa en el país cuya bandera dice defender en el terreno de juego.
Por no mencionar que a todos nos cuesta salir a la calle para luchar por un futuro digno... O por un futuro a secas, en el mejor de los casos; pero a nadie le importa salir a gritar y pitar a la calle: "Yo soy español, español, español...". Desde luego que sí. Tan español que ni te paras a pensar las aberraciones que está cometiendo el Gobierno, o los desastres que estamos viviendo.
No es por sonar alarmista, ni trágico. Pero es una auténtica vergüenza que nos permitamos esos lujos. No me malinterpretéis: está bien distraerse. No solo de pan vive el ser humano, como quien dice; pero una cosa es distraerse... Y otra cosa es semejante negligencia del deber fundamental del pueblo, controlar a su Gobierno. Ya que hemos decidido jugar al juego de la democracia, bien estaría al menos cumplir las reglas que se nos permiten, y aprovechar las cartas que tenemos, porque cuando queramos acordar no vamos a tener ni mangas donde guardar un naipe maltrecho.
¿Sabéis quiénes no van a llevarse ni un aplauso? Los que protestan. Los que han logrado que la reforma educativa sea menos letal de lo que estaba planeada en un principio, los que evitaron que los recortes en las becas fuesen mayores de lo que son. También los que hacen que la gente no pierda su casa, los que paran esos desahucios muy relativamente legales, promovidos por los bancos y sus contratos leoninos. Por supuesto, los bomberos y los voluntarios que se desviven por apagar las llamas que devoran Valencia poco a poco.
Esos no son dignos del orgullo y de los aplausos de todo el país, ¿no? Tampoco lo son los que terminan con la cara partida, impasibles, pacíficos, al final de una jornada de manifestaciones y movilizaciones. Esos a los que quizá dentro de unos años les debas tener una cama, o una comida caliente en la mesa. Pero, ¿sabes por qué? ¿Sabes por qué se lo vas a deber? Porque precisamente no se lo vas a a agradecer. Porque no hay premio suficiente para la labor que desarrollan, premio que en ningún caso buscan. Porque es su vocación y están determinados a hacerlo. Esos son los verdaderos campeones.
En el congreso están presentando leyes muy importantes en materia de educación e impuestos. Valencia, ardiendo; y una central nuclear amenazada por las llamas. Personas, gente como tú o como yo, quedándose sin casa (porque ya el trabajo está más que asumido que es un privilegio). Y el presidente, de copas, celebrando la victoria de un equipo que no tributa en el país cuya bandera dice defender en el terreno de juego.
Por no mencionar que a todos nos cuesta salir a la calle para luchar por un futuro digno... O por un futuro a secas, en el mejor de los casos; pero a nadie le importa salir a gritar y pitar a la calle: "Yo soy español, español, español...". Desde luego que sí. Tan español que ni te paras a pensar las aberraciones que está cometiendo el Gobierno, o los desastres que estamos viviendo.
No es por sonar alarmista, ni trágico. Pero es una auténtica vergüenza que nos permitamos esos lujos. No me malinterpretéis: está bien distraerse. No solo de pan vive el ser humano, como quien dice; pero una cosa es distraerse... Y otra cosa es semejante negligencia del deber fundamental del pueblo, controlar a su Gobierno. Ya que hemos decidido jugar al juego de la democracia, bien estaría al menos cumplir las reglas que se nos permiten, y aprovechar las cartas que tenemos, porque cuando queramos acordar no vamos a tener ni mangas donde guardar un naipe maltrecho.
¿Sabéis quiénes no van a llevarse ni un aplauso? Los que protestan. Los que han logrado que la reforma educativa sea menos letal de lo que estaba planeada en un principio, los que evitaron que los recortes en las becas fuesen mayores de lo que son. También los que hacen que la gente no pierda su casa, los que paran esos desahucios muy relativamente legales, promovidos por los bancos y sus contratos leoninos. Por supuesto, los bomberos y los voluntarios que se desviven por apagar las llamas que devoran Valencia poco a poco.
Esos no son dignos del orgullo y de los aplausos de todo el país, ¿no? Tampoco lo son los que terminan con la cara partida, impasibles, pacíficos, al final de una jornada de manifestaciones y movilizaciones. Esos a los que quizá dentro de unos años les debas tener una cama, o una comida caliente en la mesa. Pero, ¿sabes por qué? ¿Sabes por qué se lo vas a deber? Porque precisamente no se lo vas a a agradecer. Porque no hay premio suficiente para la labor que desarrollan, premio que en ningún caso buscan. Porque es su vocación y están determinados a hacerlo. Esos son los verdaderos campeones.
sábado, 30 de junio de 2012
El Sistema Educativo (2ª parte)
Hoy he visto en la prensa un pequeño resumen sobre los pormenores del nuevo sistema educativo diseñado por el ministerio de educación.
Este mantiene los cursos (6 años de primaria, 4 de secundaria y 2 de post-obligatoria) de la LOE, pero incorpora un viejo conocido, las reválidas. Se incrementan además las horas de las materias llamadas instrumentales -matemáticas, lengua e idiomas-, y se especifican los contenidos de cada curso, redefiniendo el concepto de itinerario al que todavía no habíamos terminado de acostumbrarnos.
De esta forma, el alumno tendrá que superar un examen de mínimos tras pasar los primeros seis años de educación primaria, en el que demostrará sus habilidades básicas. Después, deberá de elegir en 3º de ESO qué opción de 4º quiere hacer: la enfocada al ingreso en Bachillerato al año siguiente o la enfocada a la Formación Profesional. En cualquier caso, al finalizar el año deberán de aprobar otro examen (la segunda "reválida"), y tras acabar los dos años de Bachillerato o FP, una tercera.
Por otra parte, se elimina el examen de Selectividad, dejando en manos de las diferentes facultades la organización de las pruebas pertinentes para el acceso a la Universidad.
En un principio podemos ver que se trata de un sistema interesante, novedoso. No es para nada original, porque es en esencia un producto del corte y confección de otros sistemas europeos. Podría ser la solución a la desdicha de la educación en España, o su condena al fracaso más estrepitoso. De eso depende la recepción por parte de los alumnos y profesores.
Sin embargo, no todo es oro y trigo. La reforma educativa también incluye una serie de modificaciones a las asignaturas de los cursos, entre ellas, cómo no, a Educación para la Ciudadanía, también conocida en ambientes gavioteros como "La Bestia". Tras pasar porel tribunal de la Inquisición un comité formado por miembros de la Iglesia católica, entre otros, obtenemos un producto sintético, aparentemente aséptico, conocido como Educación Cívica y Constitucional.
Si antes nos quejábamos del adoctrinamiento que imponía Zapatero a nuestros pobres hijos indefensos, ahora nos encontramos con una asignatura que elimina todo contenido sobre educación en valores, sexualidad, diversidad familiar, y otros tantos temas demasiado "progres" para las tiernas orejitas de nuestros infantes. Como diría un americano de escasa consideración : "Bullshit".
No solo a la Educación para la Ciudadanía le han metido el tijeretazo; también nos encontramos a la ya añeja filosofía de bachillerato cosida a picotazos. De "Filosofía y Ciudadanía" pasamos ahora a "Filosofía". Estos señores del PP no saben hacer otra cosa que cambiar nombres, cosa que les deja de puntillosos. Claro, algo sin importancia... Pero lo cierto es que, como decía Ruíz Zafón en La Sombra del Viento, los nombres tienen poder. Ya veremos por dónde nos salen cuando presenten la ley debidamente redactada.
Este mantiene los cursos (6 años de primaria, 4 de secundaria y 2 de post-obligatoria) de la LOE, pero incorpora un viejo conocido, las reválidas. Se incrementan además las horas de las materias llamadas instrumentales -matemáticas, lengua e idiomas-, y se especifican los contenidos de cada curso, redefiniendo el concepto de itinerario al que todavía no habíamos terminado de acostumbrarnos.
De esta forma, el alumno tendrá que superar un examen de mínimos tras pasar los primeros seis años de educación primaria, en el que demostrará sus habilidades básicas. Después, deberá de elegir en 3º de ESO qué opción de 4º quiere hacer: la enfocada al ingreso en Bachillerato al año siguiente o la enfocada a la Formación Profesional. En cualquier caso, al finalizar el año deberán de aprobar otro examen (la segunda "reválida"), y tras acabar los dos años de Bachillerato o FP, una tercera.
Por otra parte, se elimina el examen de Selectividad, dejando en manos de las diferentes facultades la organización de las pruebas pertinentes para el acceso a la Universidad.
En un principio podemos ver que se trata de un sistema interesante, novedoso. No es para nada original, porque es en esencia un producto del corte y confección de otros sistemas europeos. Podría ser la solución a la desdicha de la educación en España, o su condena al fracaso más estrepitoso. De eso depende la recepción por parte de los alumnos y profesores.
Sin embargo, no todo es oro y trigo. La reforma educativa también incluye una serie de modificaciones a las asignaturas de los cursos, entre ellas, cómo no, a Educación para la Ciudadanía, también conocida en ambientes gavioteros como "La Bestia". Tras pasar por
Si antes nos quejábamos del adoctrinamiento que imponía Zapatero a nuestros pobres hijos indefensos, ahora nos encontramos con una asignatura que elimina todo contenido sobre educación en valores, sexualidad, diversidad familiar, y otros tantos temas demasiado "progres" para las tiernas orejitas de nuestros infantes. Como diría un americano de escasa consideración : "Bullshit".
No solo a la Educación para la Ciudadanía le han metido el tijeretazo; también nos encontramos a la ya añeja filosofía de bachillerato cosida a picotazos. De "Filosofía y Ciudadanía" pasamos ahora a "Filosofía". Estos señores del PP no saben hacer otra cosa que cambiar nombres, cosa que les deja de puntillosos. Claro, algo sin importancia... Pero lo cierto es que, como decía Ruíz Zafón en La Sombra del Viento, los nombres tienen poder. Ya veremos por dónde nos salen cuando presenten la ley debidamente redactada.
jueves, 28 de junio de 2012
El sistema educativo
Primero realicemos un breve análisis, lo más objetivo posible, sobre el sistema educativo español. Consta de dos etapas, llamémoslas "obligatorias" (educación primaria (la antigua EGB) y educación secundaria (ESO)), y una "post-obligatoria" (un precioso eufemismo), el bachiller. Durante la primera etapa, se introduce el uso de los recursos básicos del estudiante, las capacidades y aptitudes esenciales para desarrollar un trabajo más complejo en la siguiente etapa. Estas son el desarrollo de la capacidad de escritura, lectura y comprensión; operadores matemáticos básicos; así como unos cimientos para la educación histórica y científica.
En el siguiente nivel, hacemos cierto énfasis en el desarrollo cognitivo y en la capacidad de expresión: algunos incluso se atreven a decir que es el único objetivo de la etapa.
Finalmente, en bachiller preparamos a los alumnos para hacer una prueba que determinará su futuro durante los próximos 4 años.
Bueno, no ha sido todo lo objetiva que debiera, pero como todos los que estén en este mundillo saben, esto es harto complicado. ¿Por qué? Bueno, antes de nada (y ya empezamos con las subjetividades, mire usted qué bien), este sistema es una grandísima farsa. Tampoco es nada que los lectores de este blog desconozcan -espero-.
La educación española está -muy- a la cola, en comparación con el resto de países de la Unión Europea o del mundo. ¿Por qué? Bueno, es evidente que la sociedad tiene un papel fundamental en este teatrillo satírico que nos hemos montado a bases de reales decretos y leyes orgánicas, pero la pasividad de unos padres que no esperan que sus hijos puedan descubrir la cura contra el cáncer y una caja tonta que no deja de favorecer a la Belén Esteban o al chulo playa granhermanesco de turno, no colaboran demasiado.
España es el hazmerreír en educación porque el propio sistema es absurdo. Vayamos paso a paso.
Matemáticas. ¿Qué aptitudes puede desarrollar un alumno en nuestro estupendísimo sistema? Pues tenemos que hasta que no llega a segundo de bachillerato no aprende las matemáticas que podríamos llamar "relevantes" para cursar estudios superiores. Por no mencionar que la parte de estadística, tan sonada en toda carrera que se precie, brilla por su ausencia constante. Este gran retraso supone a su vez el detrimento de la calidad de las enseñanzas de otras asignaturas, que requieren de una base matemática que, como hemos expuesto, no existe.
Física, química, tecnología y electrotecnia. Todas estas asignaturas están enfocadas al estudio de la realidad, de la materia y de sus propiedades, así como a un posible uso provechoso de la misma para el ser humano. Verdaderamente fantástico, ¿verdad? Una auténtica pena que el estudiante de bachillerato medio no tenga ni la mitad del nivel de estas ciencias que el estudiante medio europeo. Volvemos a la carencia de bases: el no tener conocimiento suficiente sobre determinadas herramientas matemáticas se traduce en un avance errático, mal orientado, y desde luego conflictivo y difícil tanto para el alumno como para el docente.
Lengua y literatura, historia, filosofía. Sin duda asignaturas fundamentales: es esencial saber expresarse, saber de dónde vienes y saber por qué estás ahí. Pero seamos claros. La menor de las preocupaciones del estudiante de 2º de bachillerato -salvando, por supuesto, que esté en humanidades o letras- es la historia de su país o la "ciencia" que trasciende a un texto; por no mencionar la historia de la literatura. Esto está realmente bien, no me malinterpreten. Pero considero que su estudio debería de fijarse en cursos inferiores, en los que el alumno no se está preparando "en cuerpo y alma" para entrar a una carrera en la que después, y disculpen, de nuevo, la expresión, les van a dar por todas partes.
¿Inglés, francés, y el resto de lenguas? Brillan por su ausencia. Mi generación ha dado 12 años de un idioma -inglés- y posiblemente hasta 6 de otro -francés- para ser completamente incapaz de expresarse correctamente en uno o en otro. El estudio de una lengua extranjera es, completamente, la asignatura pendiente de los españoles. 'Si ya tenemos nosotros el español, que lo aprendan los demás', dicen muchos en un completo alarde de zafiedad e incultura. Claro que sí. Pues habrá que tener cuidado, a ver si no vamos a tener que aprender nosotros alemán, porque por el camino que llevamos...
Y bueno, qué decir de mi querida educación física. Una asignatura relegada a, ya no segundo plano, sino tercer plano, junto con música y artes. ¿Por qué? Es precisamente el arte lo que nos hace humanos, una de las fundamentales diferencias entre los animales y nosotros (según dicen los entendidos). Pero vayamos por partes: la educación física en su día era una asignatura muy interesante, emparentada con biología. Era en gran medida biología humana, algo realmente importante... ¿qué puede ser más importante que conocerse a uno mismo? Como decía, ha quedado relegada a ser un segundo recreo, o una asignatura fastidiosa en la que se obliga a los alumnos a hacer ejercicio. Lo cual no está mal, pero hasta determinados niveles... Llega un momento en la vida de toda persona en la que se tiene la suficiente madurez como para decidir sobre ello o no, aceptando todas las consecuencias que conlleva.
En resumidas cuentas: no solo tenemos un sistema mal enfocado (demasiado generalista en todos sus niveles, sin ningún logro académico relevante, ya que el nivel de exigencias es sumamente bajo), sino que además el planteamiento de las asignaturas generales, por curso y por nivel no tiene ningún sentido.
Y ahora os preguntaréis, ¿por qué esta crítica al sistema, tan de repente? Nunca es tarde para criticar al sistema, ¿eh? Pero bueno, la principal razón se debe a la cercanía de las pruebas de selectividad. Se trata de unas pruebas que en absoluto reflejan el nivel real de conocimiento de los alumnos, no son para nada imparciales. Condensamos 6 -o más- exámenes en 3 o 4 días, en los que los alumnos se enfrentan a un proceso que desconocen completamente, que les pone nerviosos y les hace perder toda fe en si mismos. Y por si eso no fuese suficiente, tienes el detalle de los correctores. Hombres y mujeres perfectamente capacitados, no lo pongo en duda. Lo que sí pongo en duda, y metería la mano en el fuego (qué digo la mano, me zambulliría en una piscina de lava ardiente), es su parcialidad. Donde mejor puede observarse es en los exámenes de opinión, tales como historia, filosofía o lengua. Pero en cierto modo es extensible a todas las pruebas.
Somos especialistas en copiar a otros países, tenemos la iniciativa de un ladrillo de arcilla. Los estadounidenses ponen la ESO. Nosotros la copiamos. ¡Incluso cuando sabemos que tienen planeado reformarla y eliminarla por los resultados tan negativos que ofrece! Increíble.
¿Por qué no copiamos de una vez a los que saben hacer las cosas? Bélgica, Reino Unido, Finlandia, Noruega... Son países que nos dan -y nos darán, seamos claros, no cambiaremos nunca- mil vueltas en muchos aspectos, entre ellos, educación.
Nos relegamos a la aceptación de mínimos, al aprobado raspado. Somos mediocres y no hacemos nada por remediarlo. Criminalizamos el éxito y negamos la excelencia, ya que son síntomas de disparidad. Nos interesa la homogeneidad en la población, pero siempre y cuando esta sea la homogeneidad del rebaño de ovejas y borregos. No queremos que nadie sobresalga porque puede ser un líder potencial, un líder que guíe a la gente a la cultura y al conocimiento.
Por supuesto que no queremos líderes. Ya tenemos uno, y se llama capitalismo. Dinero. Alta política, tan alta que el oxígeno no llega, y terminan haciendo las barbaridades que nos ofrecen cada día en el telediario. Todo edulcorado con mucho deporte y religión; pero a nosotros nos da igual.
Como ya dije con anterioridad, esto no es más que pan y circo para el pueblo, pero el pan ya viene escaseando.
miércoles, 27 de junio de 2012
Almas trágicas
Bueno, tras este hiatus no programado de más de dos semanas, volvemos con las pilas relativamente cargadas. En los próximos días intentaré subir los dibujos que faltan ;)
***
Dramas familiares, injusticias sociales, infancias destrozadas... No es difícil vivir una situación límite hoy en día, desesperándose a cada instante. Son tiempos de cambio y de crisis, y todo lo refleja sin miramientos.
Pero con esto, también surge la moda de la tragedia. Almas trágicas que opinan que su vida no vale nada, que magnifican un problema de solución fácil y tratan de echar su vida por la borda para interpretar un papel muy de moda.
Estoy hablando de los famosos niños de 14 y 15 años (o incluso de 13 y 12) que adoptan como forma de ocio el consumo de alcohol a cada instante que los padres miran a otra parte. Esos niños que dicen tener una vida "que no les dice nada", una vida "difícil". Y cuando les reprochas lo que es una dificultad de verdad, te escupen, patalean y te dicen que "no les comprendes". Claro, qué vas a entender tú. ¡Son problemas muy complejos! Tan complejos que hay que expresarlos en forma binómica (perdón por el chiste matemático a estas horas de la mañana ;) ).
El pasarlo mal está de moda. Hemos olvidado qué es el valor, y dónde se encuentra. Vivimos en una decepción constante en la que si algo no sale como planeamos, no tiene valor; en la que cuando el muñeco se rompe, lo tiramos sin más. Es fruto por supuesto de la educación que recibimos desde muy pequeños, el adoctrinamiento de un sistema represivo y manipulador.
¿Qué podemos hacer? Afortunadamente no hay que ser tan melodramático como el colectivo objetivo de este artículo, ya que a fin de cuentas aún hay jóvenes "normales".
Los tiempos cambian, y todo con ellos. La forma de pensar de los adultos, y la de actuar de los niños y niñas. Las diferencias entre edades se han diluido, y nos escandalizamos. Es normal, claro. Sobre todo porque son los primeros coletazos de esta época, de este nuevo modus operandi. Cuando, pasado el tiempo, estos niños trágicos maduren y se den cuenta de lo que han hecho, comenzará la segunda fase del cambio. No todo tiene por qué ser malo, si se fomenta la responsabilidad inherente a la edad que se pretende tener.
Hay algo que es innegable, y es que la madurez media ha ido aumentando con los años. Ahora tenemos una pequeña etapa de recesión, pero insisto en que es un simple periodo de cambio al que todavía hemos de adaptarnos.
Crecer rápido no está tan mal, cuando se hace con conocimiento de causa y siendo coherentes con lo que hacemos.
***
Dramas familiares, injusticias sociales, infancias destrozadas... No es difícil vivir una situación límite hoy en día, desesperándose a cada instante. Son tiempos de cambio y de crisis, y todo lo refleja sin miramientos.
Pero con esto, también surge la moda de la tragedia. Almas trágicas que opinan que su vida no vale nada, que magnifican un problema de solución fácil y tratan de echar su vida por la borda para interpretar un papel muy de moda.
Estoy hablando de los famosos niños de 14 y 15 años (o incluso de 13 y 12) que adoptan como forma de ocio el consumo de alcohol a cada instante que los padres miran a otra parte. Esos niños que dicen tener una vida "que no les dice nada", una vida "difícil". Y cuando les reprochas lo que es una dificultad de verdad, te escupen, patalean y te dicen que "no les comprendes". Claro, qué vas a entender tú. ¡Son problemas muy complejos! Tan complejos que hay que expresarlos en forma binómica (perdón por el chiste matemático a estas horas de la mañana ;) ).
El pasarlo mal está de moda. Hemos olvidado qué es el valor, y dónde se encuentra. Vivimos en una decepción constante en la que si algo no sale como planeamos, no tiene valor; en la que cuando el muñeco se rompe, lo tiramos sin más. Es fruto por supuesto de la educación que recibimos desde muy pequeños, el adoctrinamiento de un sistema represivo y manipulador.
¿Qué podemos hacer? Afortunadamente no hay que ser tan melodramático como el colectivo objetivo de este artículo, ya que a fin de cuentas aún hay jóvenes "normales".
Los tiempos cambian, y todo con ellos. La forma de pensar de los adultos, y la de actuar de los niños y niñas. Las diferencias entre edades se han diluido, y nos escandalizamos. Es normal, claro. Sobre todo porque son los primeros coletazos de esta época, de este nuevo modus operandi. Cuando, pasado el tiempo, estos niños trágicos maduren y se den cuenta de lo que han hecho, comenzará la segunda fase del cambio. No todo tiene por qué ser malo, si se fomenta la responsabilidad inherente a la edad que se pretende tener.
Hay algo que es innegable, y es que la madurez media ha ido aumentando con los años. Ahora tenemos una pequeña etapa de recesión, pero insisto en que es un simple periodo de cambio al que todavía hemos de adaptarnos.
Crecer rápido no está tan mal, cuando se hace con conocimiento de causa y siendo coherentes con lo que hacemos.
domingo, 10 de junio de 2012
En el país de los ciegos...
Ya es oficial. Escribía el otro día acerca de la posibilidad de un rescate que, saliendo todo lo bien que pudiese salir, nos terminaría dando pan para hoy y hambre para mañana. Pues aquí lo tenemos: préstamo, ayuda, parche económico... Sea cual sea el nombre que nuestros políticos quieran ponerle, no deja de ser una intervención con todas las de la ley. Y aquí estamos nosotros, preocupándonos por el fútbol como si nos fuera la vida en ello. Para eso sí nos motivamos, ¿eh?
Ahora, permitidme preguntar a todos los que prefieren que España gane cualquier torneo, campeonato, copa, etc. antes de encontrar trabajo o mejorar la situación socioeconómica del el país: ¿qué demonios tenéis en las venas? Hace falta una sangre muy fría, o ser rematadamente estúpido para preferir el éxito en algo que ni te va ni te viene (y lo siento por todos los forofos deportivos: cuando 'vuestro' equipo gana, vosotros no ganáis ni peso).
Y ahora la pregunta es, ¿necesitamos ese rescate económico? No. España es un país solvente, y podría salir de esta crisis si se encauzara por los caminos adecuados. De hecho, hay otro rescate que necesitamos muchísimo más, como mencionaban en Xarxatic : un rescate educativo.
Un país donde la gente prefiere perder el día escudriñando la parodia de vida que llevan otras personas de su misma o más baja calaña; donde la ciencia, la educación y el progreso son tomados a risa y es motivo de desprecio; donde el éxito es sinónimo de fraude... Esto es España. Y nosotros no somos menos culpables. Ya lo decía la canción, ¿no? Yo soy español, español español...
Sinceramente, espero que todo esto explote, y pronto. Necesito ciegamente ver una respuesta en las masas, quejas fuera de Twitter o blogs. Necesito ver un mar de pancartas en la calle, y huelgas generales que obliguen al ejecutivo actual a empezar a hacer las cosas bien y escuchar al pueblo para el que gobiernan, o en su defecto marcharse y no volver. No somos nada más que una broma pesada, tanto de país como de ciudadanos.
Por supuesto hay quienes se libran, personas que realmente merecen la pena y tienen la cabeza en su sitio. Personas capaces de luchar y levantar todo esto. ¿Qué ocurre? Que no hay nada que levantar. O bien es el mismo país el que te absorbe y evita que luches por él; o bien no tienes motivos para mover un dedo.
En definitiva: pan y circo. Aunque el pan empieza a escasear.
sábado, 9 de junio de 2012
Intervén como puedas
Hace tiempo
escuchaba una pequeña historia, que en el momento me pareció curiosa e incluso
divertida. Trataba de un rico turista que llegaba a un pueblo, y se dirigía al
hotel del mismo. En él, le pedía al recepcionista las llaves de sus habitaciones
a cambio de un billete de cien euros, pidiendo revisar las habitaciones
personalmente a fin de escoger la que más le gustase. Ni corto ni perezoso, el
recepcionista le dio las llaves de buena gana, y poco tardó en abandonar su
puesto, una vez el turista se hubo marchado. Fue a pagar los solomillos que,
fiados, se llevó la semana anterior. El carnicero se apresuró en coger el coche
y marchar hacia la granja de las afueras del pueblo, para pagar el dinero de
las piezas de cerdo que compró con anterioridad. El granjero pudo así entonces
pagar sus deudas con el bar, para que el camarero pudiese pagar los cien euros
de una habitación de hotel que había alquilado para sus padres, que vinieron de
visita.
Cuando el camarero se marcha,
el turista decide que ninguna de las habitaciones es de su gusto, coge los cien
euros del recepcionista y se marcha.
Nadie ha ganado nada. Nadie ha
perdido nada. Y sin embargo, todos han saldado sus deudas.
España está a un paso de ser
intervenida por la Unión Europea, por sus deudas. Esto significaría muy
posiblemente que el Gobierno perdería parte de su autonomía, y que para lograr
la consecución de los objetivos económicos marcados por la Comisión encargada
de llevar el caso, tendríamos que apretarnos el cinturón. Un cinturón que
empieza a quedarse sin agujeros, ya que gracias a los bancos empezábamos a
gozar de una cintura de avispa digna de una modelo famélica.
Y es que, podemos decir que hay
dos formas de atajar esta crisis que tanto nos quita el sueño. Por una parte
tenemos el modelo más conservador, que aboga por una solución casi espontánea.
El sistema ha de "reabsorber" el mal que ha creado, ya que las crisis
forman parte del Capitalismo. Algo que resulta lógico, de no ser porque el
sistema capitalista se basa en el consumo, algo que resulta bastante difícil
cuando no tienes dinero para consumir (¡Ay, los bancos y su manía por tomar
prestado por más tiempo del debido!).
La otra solución es más
progresista. Es una solución que ya algunos empiezan a vislumbrar (Finlandia
la tiene como una vieja conocida, y Reino Unido está empezando. Qué decir
de EEUU, donde es el pan nuestro de cada día y uno de los motores fundamentales
del país...): la inversión en educación, en ciencia y en definitiva en el
progreso. Y por supuesto, aprender de los errores para que no vuelvan a
repetirse.
Y digo aprender de los errores,
porque España es (o era, hasta hace semanas) un país solvente, pese a tener una
deuda y una prima de riesgo bastante más altas de lo que resultaría
recomendable. Pero la triste gestión que ha llevado el Gobierno de Rajoy sobre
el indigesto caso de Bankia nos ha arrastrado a la ruina.
Vuelvo a recaer en la idea que
trato de transmitir en todos (o casi todos) los artículos de este blog. Nos
están quitando todo cuánto teníamos, todo lo que nos ha costado años conseguir.
Y lo peor no es eso, sino que no nos estamos quejando. A González le costó la
Huelga General más grande de la historia de España el no invertir en sociedad e
incrementar el nivel de vida (como correspondía a un Estado emergente como era
el nuestro, llegando a equipararnos en poco tiempo a muchos otros países de
Europa). ¿Dónde está ese valor y esa fuerza de nuestros abuelos? Ellos tenían
menos que nosotros. Es cierto que tenemos responsabilidades, y miedo; muchísimo
miedo. Ellos también lo tenían, pero desde luego no era nada comparado al miedo
de vivir siempre con la cabeza agachada y no mejorar nunca. ¿No vas a la huelga
por miedo a perder tu trabajo? Pues buena suerte conservándolo de todas
maneras... Si es que lo que te va a quedar va a poder seguir llamándose
trabajo.
Por último, voy a dedicar unas
palabras a aquellos cenizos, incapaces de ver más allá de la decadencia que
azota Occidente, nihilistas por naturaleza y amantes de esa agridulce
autocompasión del "son todos iguales y no hay nada que hacer, votes lo que
votes vas a tener al mismo perro con distinto collar". Es cierto que el
juego de poder político en España y Europa (o, por qué no, del mundo) es una
vil calumnia y un chiste fácil y de pésimo gusto. No nos vamos a asustar por
ver que el poder lo ejerce el poderoso caballero, el señor Don Dinero.
Pero ¿sabéis? El sistema no es nada. ¿Un libro? ¿Un documento PDF alojado en
los servidores del Gobierno? Sí, tenemos nuestras leyes, a las que nos
agarramos como un clavo ardiendo cuando no sabemos cómo funciona algo. Pero,
¿qué son las leyes? Absolutamente nada. Son un acuerdo al que se llega para
"vivir mejor". Bueno, pues no sé si ustedes, pero yo no estoy
viviendo mejor que hace cinco años, por ejemplo. ¿Por qué mantener entonces un
sistema tan absurdamente ineficaz? Pueden tratar de justificarlo con mil
excusas; desde que es la opción menos mala hasta que se nos impone "desde
arriba". Nosotros somos quienes tenemos que desarrollarlo. Nosotros hemos
colocado a "los de arriba" allá donde están, y no tenemos que tener
miedo a quitarlos.
Ahora es cuando se me puede
confundir fácilmente con un anarquista. Bien. No voy a decir que no me agraden
los ideales anarquistas (¿a quién no?), pero soy eminentemente realista en ese
aspecto. El ser humano necesita unas leyes, unas directrices que seguir, para
que su mundo funcione (he aquí el talón de Aquiles de nuestro Homo
occidentalis). Pero unas leyes que, valga la redundancia, funcionen. Porque
estas que tenemos ahora, desde luego, no lo hacen.
Y ojalá funcionasen, al menos. En este Estado de Pseudoestar, porque ni siquiera podemos asegurar que estemos en este Estado, formando parte de él, las leyes que se te aplican son inversamente proporcionales a la cantidad de dinero de tu cuenta corriente (en Suiza, por supuesto), o a los chanchullos de los que puedas tirar para sacarle los colores al ministro de turno. Es el tiempo que nos ha tocado vivir, y sí que podemos hacer algo al respecto. Pero estas palabras se las lleva el viento, y lo que cambia países son los actos.
domingo, 3 de junio de 2012
Aspiraciones
Es increíble el número de gente descontenta con su vida hoy en día. No solo los que desdeñan su físico, o las condiciones en las que viven (familia, trabajo, amigos... todos los problemas que estos presentan, desde su número, sus características o su ausencia), sino con su propia vida. No haber aprovechado oportunidades en el pasado, o la sospecha de que se darán ciertas desavenencias en el futuro.
¿Por qué? Siempre nos lamentamos de un ayer que nos afectará al mañana, siempre sacrificando el hoy. Nos hemos volatizado del presente para ir a parar a un plano incierto, deslocalizado, afísico e irreal. No somos nada. Ya no somos nada.
Podríamos decir jovialmente que quien mantiene un ojo en el presente y otro en el futuro terminará bizco, y pese a todas las sonrisas que pueda despertar, la frase sigue siendo igual de válida. Y es triste lo impertérritos que nos mostramos al abandonar nuestro hábitat natural, nuestro fiel y amado ahora. ¿Dónde está ese carpe diem, ese vive el momento hasta que el cielo se te caiga encima? Somos agendas sin hojas, relojes sin manecillas. Somos el advenimiento de un instante pasado.
Y sobre todo, tendemos siempre a olvidar quiénes somos y por qué nosotros... bueno, somos nosotros. Ana es Ana porque ella misma es Ana. Nació Ana, se crió como Ana y morirá Ana. Pero Ana piensa que no es Ana la que rige su vida, sino su jefe, el Gobierno o la factura del gas. Pedro es tres cuartos de lo mismo (¡pero nacido, criado y -en un futuro... irónico- muerto Pedro, por supuesto!). Y así con todos. No solo nos hemos deslocalizado, sino que además nos hemos olvidado de quienes somos.
Tú eres el dueño de tu vida, y de tus decisiones. Es tuya la culpa de estar donde estás, o el mérito. Y desde luego, de ti depende que consigas ese ascenso, que logres conquistar a ese chico que te quita el sueño o que la salida a bolsa de la empresa sea un éxito. Es importante que lo tengas en mente, y que no lo olvides... Los límites te los marcas tú y solamente tú. Pero antes hay que volver al tiempo que corresponde.
viernes, 25 de mayo de 2012
Vida 2.0
No es necesario hacer una descripción de la vida de nadie para saber que la tecnología juega un papel fundamental en nuestro día a día, tanto para desarrollar las tareas más sencillas como para nuestro tiempo de ocio. E incluso en nuestra formación y trabajo, prácticamente todo lleva una pizca de cibernosequé.
Hay quien lo ve negativo, y quien habla incluso de dependencia. Es cierto, hay casos de 'tecnoholismo', pero ese problema viene derivado de no saber cómo interaccionar con una nueva realidad.
En su día se dijo algo parecido de los que tenían acceso a los libros. Y después, cuando llegó el cómic, lo mismo se dijo de los niños. Luego fue la radio, la televisión... Y así hasta hoy en día, con Internet, videojuegos y móviles.
No es una superación de la máquina frente al hombre, es una rendición de este ante sí mismo. Internet ha probado con creces su utilidad, así como los móviles. Por supuesto que tienen su parte negativa, pero es cuestión de adaptación. Nos toca vivir una época demasiado comunicativa, en la que como dicen "nos acerca a los que están lejos y nos aleja de los que están cerca"; pero el problema también viene en nuestra pasión por la inmediatez. Queremos que todo sea en el momento en que lo pensamos; y si algo resulta ser malo, aunque solo sea por un instante, será malo por siempre.
Algo así ocurre con el videojuego. Dada la mala prensa que tiene (adicciones, problemas de personalidad, el tipo de público que lo suele acoger...), está muy mal visto socialmente. ¿Y si lo miramos asépticamente? Pues tenemos una mezcla casi perfecta de poesía, literatura, diseño y música. Un concentrado de arte que, demostrado está, favorece al desarrollo cognitivo de la persona, ampliando su imaginación y su capacidad de razonamiento. Claro que esto no sale en las noticias. Vende muchísimo más hablar de personas cuyas vidas "se han visto destrozadas por la ludopatía digital". Lo que tampoco sale es que estas personas tienen más problemas que el de encender la PS3 o la Wii, que poco o nada tienen que ver con la consola.
También nos quejamos de la multiplicidad de cacharros digitales que hacen prácticamente lo mismo. Tenemos MP4 con cámara, OS, multiconectividad... Y luego tenemos cámaras que hacen exactamente eso. Cambia más o menos el diseño del hardware, pero las funciones son casi las mismas.
Pero es normal. Las funciones de unos dispositivos terminan, no solapando, sino complementando a las de otros. De ahí que tengamos consolas o teléfonos con cámara; reproductores multimedia con conexión a Internet... La clave está en saber utilizar y aprovechar la tecnología, para que esta no te utilice a ti.
jueves, 17 de mayo de 2012
El loco
caen sobre mi cabeza.
Viene un rostro conocido,
del pasado, con flaqueza.
Nunca se va, solo mira
y asiente con cruel certeza.
Veo en la distancia un mozo,
alto, rubio y desgarbado;
que a veces se muestra así,
y otras, moreno y colgado.
Mil reflejos en la niebla
me tienen enamorado.
La hierba, de cristal puro,
blanquecina y sin sabor.
Besa mis labios la luz
de un fantasma seductor
cuya sombra me hace ver
fantasías de terror.
Y ahora arde Poniente,
a la luz de luna nueva.
El cielo cerrado viste
de gris porque, aunque llueva,
no puede caer nada nuevo
en esta infinita cueva.
sábado, 12 de mayo de 2012
El silencio de los corderos
Todo comenzó cuando las cosas empezaron a estar más caras. La barra de pan valía cinco céntimos más cara, el billete de bus, diez. La gasolina subía también... Hasta el punto de que poco tiempo más tarde, había cosas que incluso costaban el doble. Nos quejábamos, nos indignábamos. Pero en el fondo, todos callábamos.
Luego, vino el paro. Ya no se hacía tan raro que conociésemos a personas en situación de desempleo, escuchar de amigos o familiares que se fuesen a otra comunidad o incluso otro país en busca de trabajo.
Seguíamos en silencio, esperando que esa extraña realidad fuese solo un sueño que unos cuantos, desafortunados, vivían.
En los últimos años ya empezaba a hacerse patente que las cosas no marchaban bien. Empezábamos a perder algunos derechos, había gente que se veía obligada a desalojar su casa... Pero claro, insisto. Todo esto ocurría en "el exterior", fuera de nuestra monótona y segura vida.
¿Qué tenemos ahora? Recortes en educación, en sanidad. Muchos adolescentes que no podrán ir a la universidad; ambulancias que hay que pagar. El Estado está involucionando hacia un modelo en el que si no tienes dinero, no eres nadie.
Pero una vez más, aquí estamos nosotros. Con nuestra boca cosida con el hilo de la resignación. "¿Qué puedo hacer yo?" es la pregunta que muchos intentan vocalizar, cuando en sus mentes solamente reza "¿Qué puedo sacar yo?". Hemos perdido la conciencia del pueblo llano. Ahora todos estamos al nivel de las grandes noblezas, de las monas vestidas de seda. Somos capitalistas, y ya ha venido a nosotros nuestro reino.
Desde luego, la panadera de la esquina o el carnicero de dos calles más abajo no son los culpables de la crisis, ni de la cantidad de recortes que estamos teniendo, por mucho que aportasen su gota de tinta a las firmas que aprueban todas estas nuevas leyes.
No, ni ellos ni nosotros somos culpables. Pero sí somos responsables de permitir, con nuestro silencio, que nos roben lo más caro que nos podrían robar. Nuestros derechos y nuestra dignidad como ciudadanos.
domingo, 6 de mayo de 2012
Costumbres
Afortunadamente, hoy somos tan avanzados que somos capaces de captar la esencia de una costumbre, y declararla vacía, o identificar el origen trascendental de la misma. Somos tan inteligentes que entendemos por qué nuestros antepasados enterraban a los muertos, por qué se celebraba el día en que una persona cumple años, o simplemente por qué se ha de cuidar a aquellos que comparten tu sangre. Sí, todos sabemos por qué se hacían esas cosas, solo tenemos que pensar un poco.
Entonces, si ese es el caso, ¿por qué hoy nos hemos vuelto más ritualistas que nunca? Y lo que es peor, ¿por qué somos tan absurdamente intransigentes? Analicemos varios escenarios:
Un grupo de adolescentes va a salir. Es julio, con lo que hace calor y varias chicas optan por ir con falda. ¡Ay de la que olvide hacerse la cera! No solo se lo remarcarán, sino que suscitará la atención -y posiblemente el rechazo- de todos cuantos se encuentren con ella. Incluso ella podría sentirse incomoda consigo misma.
Cumpleaños, aniversario, día de la madre, del padre, o del canario. Como se te olvide, ya no hacer un regalo, sino simplemente felicitar a esa persona por el hecho de... ¿seguir vivo? ¿Ser madre o padre? Prepárate para que arda Roma.
Y mis favoritos. Los eventos globales, en los que toda la 'comunidad' se ve involucrada. Elige por un casual no participar, verás qué bien te van a tratar.
En definitiva, no somos más avanzados que los señores que obligan a las mujeres a vestirse con el velo o el burka. Casos diferentes, pero mismo problema.
Si somos capaces de entender que una tradición o costumbre no es más que una forma de alienar a al población obligándola a realizar una acción determinada... ¿por qué las seguimos apoyando? Es entendible que haya tradiciones positivas, pero la gran mayoría son negativas. Tal y como leía en el blog de una amiga, ¿por qué obligar a la mujer -o al hombre, últimamente- a depilarse, cuando esto es en muchas ocasiones doloroso y perjudicial para la piel? ¿Por qué celebrar fiestas que han perdido su sabor con el paso del tiempo, que la gente realiza año tras año sin saber qué están haciendo?
En el fondo, no somos más que una sociedad de niños grandes, sin capacidad de acción. La seguridad de la masa es infinita.
martes, 1 de mayo de 2012
Opciones
Pero, ¿es realmente la supremacía de dos partidos de masas el problema raíz? Sería bueno preguntarse qué otras opciones hay-o, si las hay-, para atajarlo rápidamente. Por supuesto, en el momento en que echamos la vista al resto de partidos políticos, nos encontramos con una gran variedad. Izquierda Unida, Unión Progreso y Democracia, Convergencia i Unió, Esquerra Republicana de Catalunya, Partido Nacionalista Vasco, Amaiur, etc.
¿Qué nos ofrecen todas estas variantes? Algunos son de derechas, otros de izquierdas, algunos incluso de centro... Pero claro. Uno ve su propaganda, su programa electoral, y se echa a temblar. Los hay que prometen acabar con el senado; otros, más radicales incluso, obtan por incluir escaños vacíos en representación al voto en blanco. Otros pugnan por los intereses de las comunidades a las que representan, buscando la independencia o mejores condiciones autonómicas.
En definitiva, opciones hay.
¿Por qué entonces las elecciones generales se juegan siempre entre dos equipos? Hay quien dice que se trata de un mero movimiento estratégico: votar a los más afines a tus ideas, aunque no comulgues con ellos al 100%, para evitar que salga una opción completamente contraria a tus principios.
No es una mala estrategia, claro. Parece que viene funcionando. ¿Dónde está la queja, entonces? Bueno, la queja viene porque esta estrategia ha pasado de ser una elección personal, un movimiento estratégico meditado, a ser la acción por inercia, por defecto. "¿Soy comunista? Sí, Pues ala, a votar a los socialistas. ¡Pero hey, que yo soy comunista, eh!" o "Yo soy conservador, y católico. Pero creo en la posibilidad de un estado más abierto, en las que las personas sean libres y tengan los mismos derechos y oportunidades. Claro que eso de los perroflautas socialistas ya es pasarse. Los populares son un poco más estrictos, pero a ver, qué remedio".
Y por supuesto luego tenemos a las personas-oveja que hacen exactamente lo que se les pide, o directamente no votan porque se consideran 'apolíticos', en un aparente alarde de modernismo y personalidad... que enmascara a esa apatía y total falta de madurez.
¿Qué necesita España entonces, os preguntaréis? Opciones. Una pluralidad masiva de opciones. Y esa pluralidad no viene de la mano de sentarnos en el sofá mientras jugamos a arreglar el mundo con otra persona, faltaría más. Si no encuentras la opción que te gusta entre las papeletas electorales: ¡créala tú mismo! Funda un partido político con personas afines a tu pensamiento. No te conformes con el zapato de una talla similar, tienes que ponerte el que está hecho para ti.
¡Oh! Claro, cientos de partidos políticos. Qué dolor de cabeza. Y, ¿cómo esperas que eso funcione? Si ya son pocos en el parlamento y no veas lo que cuesta que se pongan de acuerdo... Bueno, pues para eso están. La política no debe de ser en ningún caso fácil, y desde luego, acuerdo al que se llegue con unanimidad, acuerdo que hay que revisar.
Mientras sigamos conformándonos con el pan duro y el hueso a medio roer, no vamos a cambiar nada. Mientras sigamos sentados, apoltronados, consolándonos en un charco de autoindulgencia, no vamos a llegar a ninguna parte. ¿Quieres cambios? ¿Quieres que tu voz se escuche? Entonces, empieza por abrir la boca.
domingo, 29 de abril de 2012
Porque todo es arte
Entonces
tenemos dos posturas radicalmente diferentes. Arte es aquello producto de una
técnica empleada por la subjetividad para expresar un sentimiento o una idea.
Pero, a fin de cuentas… ¿no nos lleva a pensar que arte es todo?
Para
razonarlo, antes respondamos a la pregunta, ¿qué utilidad tiene el arte?
¿Expresión, desahogo, trabajo, pasar el tiempo…? Hay demasiadas posibilidades.
Reenfoquemos la pregunta: ¿dónde hay arte? Volvemos pues a la pintura o a la
música. También a la arquitectura, al cine, a la poesía o a la narrativa. Y,
¿por qué no los videojuegos? ¿O la gastronomía? Incluso las ciencias, como la
física o la química , son arte. Un arte que no todos pueden comprender, pero
arte después de todo.
Soy de
los que opinan que el arte está presente en todos los ámbitos de la vida. Una rosa
en el campo, un polluelo rompiendo el cascarón… Una madre que lucha por sus
hijos, o el esfuerzo de un estudiante para sacar un examen. Una lágrima de
desamor, o el dolor de una pérdida. Un grito de júbilo y alegría, la
complicidad de dos miradas que se buscan en la oscuridad. Todo eso es arte.
Arte triste, alegre, o arte que no alcanzamos-ni, posiblemente, alcanzaremos-a
comprender. Pero arte, al fin y al cabo.
El
arte, como hemos aceptado al principio, es subjetivo. Y por tanto no ha de
gustar a todo el mundo. Lo hay complejo, lo hay sencillo. Y lo hay simple. Si
valoras lo raro, lo particular es el arte más valioso. Si por el contrario,
valoras las variaciones en una gama poco amplia, quizá te resulte más
fascinante las miles de muestras que puedes encontrar, similares, pero
diferentes.
Todos
somos artistas: algunos lo tenemos a flor de piel; otros más escondido en
nuestro interior. Algunos ponemos nuestra alma en todo lo que hacemos, y otros
lo hacen inconscientemente.
Simplemente
necesitas encontrarte a ti mismx. Qué más da si eres matemáticx, músicx o
abogadx. Esa forma especial de hacer las cosas, que te diferencia del resto; la
subjetividad con la que puedes interpretar el resultado de un experimento para
entenderlo y orientar de otra forma la investigación… Es arte. Porque todo es
arte, si sabes pararte a interpretarlo y apreciarlo como tal.
viernes, 27 de abril de 2012
Jóvenes sin futuro
¿Qué quieres ser de mayor? Solía ser
la pregunta clave de las conversaciones con los adolescentes, hace no muchos
años. A los clásicos médico, abogado, científico, bombero, policía… de antaño,
que ya están prácticamente extintos; hay que sumar ahora el gran protagonista
de estos tiempos: ‘no lo sé’. Muchos
podrían afirmar que se trata de una duda natural, ante la aparente infinitud de
posibilidades que se abren ante el joven.
Otros, más derrotistas, afirmarían que es la propia juventud la que se
corrompe sin freno, producto de unas vidas demasiado fáciles y de una carencia
total y absoluta de disciplina.
Bueno, quizá sea cierto. Los
chavales de hoy en día no están bajo el yugo de la figura paterna omnipotente,
de la mano dura de una madre poco indulgente, o simplemente amordazados en las
cuentas del rosario de un religioso. Pero, ¿es todo culpa suya? No debemos
olvidar que estos niños no son sino el fruto de esta generación que tanto
echamos en falta; la generación del respeto y la autoridad. Parece que algo no
fue demasiado bien por el camino.
Volviendo al tema que nos atañe-los
jóvenes de hoy, no los de un ayer ya lejano-, quizá deberíamos de ver qué
estamos haciendo con nuestra juventud, con sus esperanzas y sus sueños. Y quizá
deberíamos de preguntarnos que qué va a ser de ellos en un mañana incierto.
La subida de las tasas
universitarias, la no-universalidad de la Seguridad Social, la dificultad para
encontrar empleo, o la criminalización preventiva que sufre todo adolescente
hoy en día, hacen que uno (o una) se replantee muchas cosas. Pero, lejos de
empezar a despotricar contra las medidas de un gobierno que quizá no sabe, o
quizá no quiere; o más bien que quizá
sea un poco de las dos, creo que deberíamos de empezar a plantearnos qué es lo
que tendríamos que hacer “los de a pie” para lograr romper con esa miasma de
pesadumbre.
¿Y qué se puede hacer? Reconocimiento. Apoyo. Motivación. Hay miles
de palabras más que encajan en este artículo, pero esas tres son fundamentales.
Apoyo para superar el presente, reconocimiento para apreciar el pasado, y
motivación para forjar el futuro. Tal y como dijo un señor llamado Albert
Einstein “Toda persona es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad
para escalar un árbol, creerá toda su vida que es un estúpido”.
Quizá nuestros jóvenes puedan
encontrar mañana las soluciones a los problemas que se nos antojan hoy
irresolubles. Pero ese quizá nunca será nada si nos dedicamos a minar un camino
que ya es duro de por sí.
jueves, 26 de abril de 2012
Cosas en la cabeza
Ahora, vuelvo a tener ese zumbido, ese constante e incesante batir de alas que me obligan a retomar la costumbre de publicar. A ver cuánto dura.
Veamos, lo propio sería presentarme. Soy un muchacho de 18 años, de Córdoba. Soy bastante polifacético; mis gustos van desde hacer senderismo durante horas y horas, hasta la informática y la física cuántica. Soy un enamorado de la música y de la poesía, e intento hacer algo similar al diseño gráfico en mis ratos libres. Soy homosexual, y no me cuesta reconocerlo. No soy de los que van enarbolando la bandera sin ton ni son, pero reclamo respeto, como persona que soy. Y por los tiempos que corren, de atrocidades y prejuicios, considero necesario romper con los moldes, con los tópicos, con los estigmas.
Me gusta luchar por lo que creo justo. No soy ningún héroe, bien porque mis recursos son limitados, o bien porque, como todo hijo de vecino, hay veces que mis propios problemas superan a los de la causa que defiendo.
Soy como cualquier otra persona, como tú, como él, como ella. Soy un ciudadano que tiene mucho que decir.
¡Un placer!
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